Sobre la encuadernación Belga ya os he hablado antes. En concreto fui a un taller en el que me lo pasé genial, con Choni Naudín y unas cuantas personas más (entre ellas la señorita Scarlata), allá por Mayo.

Además de aprender cómo se encuaderna de esta manera, Choni nos enseñó algunos trucos, como qué encolar primero cuando vas a pegar el papel/tela de encuadernar al cartón de la tapa (resultó que si el papel aguanta, mejor el papel), cómo hacer que las esquinas queden bonicas y qué tipo de hilos y materiales utilizar.
Durante la sesión tomé varias notas en una libretita muy mona de Estudio Ductus.
Y resulta que la libretita la he perdido. NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!
Así que ya me teníais ayer dándole vueltas al cuaderno que hicimos durante el taller para intentar recordar todos los pasos. He de decir que me atasqué bastante en el entrelazado de las tapas con el lomo, pero menos mal que Internet tiene muchos recursos y encontré este Tutorial de Reino Artesanal sobre Encuadernación Belga, que si bien hace algunas cosas un pelín diferentes (y pone palabras que no entiendo… ¿Qué leches es verjurado? Gracias diccionario…) en esencia es lo mismo y me sirvió para desatascar el bloqueo y poder continuar con bastante éxito. Es una encuadernación muy agradecida y muy fácil, tanto como resultona.
Ya me perdonarán los señores de A Loja do Gato Preto por haber mutilado una de sus preciosas bolsas de papel, pero me pareció que la bolsa iba a ser un material perfecto para hacer las tapas y el lomo de la nueva libreta.

Hablando de mutilar bolsas, la parte interior de las tapas la cubrí con otra bolsa de papel, esta vez la que me dieron en El Armadillo Ilustrado un día que pasé por allí y compré… otra bolsa!! (dios mío, parezco la loca de las bolsas…)
A lo que iba, la libreta y sus materiales. Para la parte de atrás utilicé un papel negro artesanal de Piedra Papel y Tijera. Es una pasada ese papel… tiene una textura muy natural y muy firme, pero se pega perfectamente y deja a las tapas un tacto muy agradable.

En cuanto al hilo, para las páginas interiores enceré con una vela hilo blanco de algodón 100%, con lo que ahora el lomo huele un poquito a manzana. No es la cera perfecta para esto, pero no había nada mejor a mano. La cubierta está cosida con un hilo marrón oscuro de algodón encerado (este ya venía encerado de serie). Me gusta mucho cómo se ve este color con los demás, porque se diferencia del resto sin resultar cantoso. Lo que ya no sé cómo aguantará el cuaderno en general el paso del tiempo, porque el hilo de algodón encerado de las tapas no es que sea «Jaicualiti» ni nada (viene de China)…
Y eso es todo sobre las dispersiones de este fin de semana!
La semana que viene vuelvo a tener jornada reducida, como en verano. A ver si me da tiempo a coger los rotuladores porcelánicos y hacer algo un poco «espacial» (yo me entiendo)…
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