Y por fin, ¡un reto que sí hago!
Una maceta de terracota de las de toda la vida, unos acrílicos medio pochos, una brocha gorda, algo de celo… ¡Y ya tengo maceta!
La parte del cactus me la tengo que saltar porque NO LOS SOPORTO. De pequeña, en el campo de mis abuelos, siempre me las apañaba para acabar con sus pinchos clavados en las manos. Y diréis «pero chica, que hay cactus sin pinchos…» y tendréis razón, pero el día que fui a por uno no encontré.
Así que me volví para casa con un saco de tierra y un sobrecito de semillas de siempreviva (la variedad será sorpresa porque había muchas diferentes en el dibujo), que no es un cactus pero «se da un aire». Las semillas están germinando en un semillero casero hecho con una caja de huevos… si el experimento triunfa os lo haré saber. Con un post. y con Fotos :D. A día de hoy han empezado a salir brotes pero no las tengo todas conmigo todavía.
A lo que íbamos, la maceta. Para el diseño, tenía claro que quería una maceta un poco rústica, no uniforme, de ahí que la pintara con brocha gorda y con los acrílicos un poco «en seco» para que se quedara la marca de las cerdas. Como era para un cactus se me ocurrió que hacerla bicolor y con triangulillos podría quedar curioso. Un poco mexicanil.
La primera mano fue blanca. Luego hice la parte azul de arriba, una segunda mano de pintura blanca abajo y finalmente los triangulillos (esperando un poco entre capa y capa para que secara). Las formas las hice con ayuda de washi tape en plan plantilla casera. Hay algún manchurrón, pero así queda más rústico.
Y ya está! Ese ha sido mi reto de Enero :D (Podéis ver todas las participaciones de este mes aquí)

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