Los (video)juegos y yo: una historia de amor-odio

Bananoid. Éste también estaba. For real…

Poco después de conseguir mi primer ordenador, me hice con un CD que tenía chorrocientos y la madre de juegos. Ya sólo probarlos uno a uno para ver si me funcionaban fue toda una aventura. Y la mayoría no funcionaban, pero daba igual.

Había un montón indecente de Arkanoids, y eso ya estaba bien porque siempre me han molado (otra cosa es que no pasara de las diez primeras pantallas, como me suele pasar en juegos de este tipo, pero da igual, yo era feliz como una lombriz) El Bananoid que veis a la izquierda no era mi favorito, pero no he encontrado fotos del que me gustaba. No recuerdo su nombre, pero principalmente había bolas marrones cobre y moradas, y la cosa tenía una pinta asín como muy espacial.

Por otro lado, tuve mi primer contacto (traumático) con el Prince of Persia. Lo encendí y dije «oh, mira que gonito, es un tipo raro rubio en pijama que… uhm, mierda, se me ha muerto ya…» Nunca pasé de esas primera pantallas de píxeles tamaño teletexto. No sé si es que era una demo o qué, pero la cosa me frustró tanto que no lo volví a tocar ese juego jamás. Y se ha cumplido, porque soy incapaz de jugar a juegos que requieran cierto tipo de acciones seguidas, reflejos y demasiada habilidad con un mando en general.

Os pongo la cortinilla que sólo ver capturas del primer nivel del juego me dan escalofríos…

Había también juegos extraños. Recuerdo uno que tenía la interfaz del DOOM, pero era más bien como una especie de Arkanoid que en vez de verlo en modo arcade lo veías en primera persona e ibas rompiendo paredes. Era muy raro y lo tengo borroso en la memoria, pero sé que existió. Yo siempre me mareo con los juegos en primera persona y es algo que estoy convencida que empezó entonces. Con ese más que amor-odio fue confusión-mareo. Pero a veces lo encendía, inexplicablemente…

Con el que ya me ponía enferma era con un Sonic que había (no sé ni cual, pero también era tipo DOS). Era pasar una pantalla y tener que parar porque la cabeza me daba más vueltas que el jodío erizo.

Con ese CD, eso sí, tuve una gran decepción. Yo lo compré con una ilusión: que entre toda la marea de juegos y demos que contenía, estuviera el juego de ¿Dónde Está Carmen Sandiego? Lo había jugado con mis primos, y junto con el creador de comics animados de Spiderman, era mi juego preferido. Lástima que al final nunca lo tuve.

Chun chun chuuuuuun….

Y esos fueron mis comienzos jueguiles. Para otro día: Broken Sword y mi locura por las aventuras gráficas (aunque luego me desespere y mire guías de estrangis)

Comentarios

Una respuesta a «Los (video)juegos y yo: una historia de amor-odio»

  1. Avatar de Zalagath

    Me acuerdo el de la interfaz del DOOM, era malísimo, hiper raro, una experiencia totalmente nueva, amos.
    Los arkanoid eran y son un puto vicio, aun recuerdo las tardes en Lérida pidiendo que me dejasen jugarlo…..boh .
    Al que más jugué yo, (que nosotras no teníamos) era el de Aladdin xD

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