AVISO: Esta opinión no es para nada Spoiler Free. Quedáis avisados.
La verdad es que no entraba en mis planes leerme este libro. De hecho, me decidí porque me apetecía probar a leer algo diferente, algo que se saliera de mi «zona de confort» compuesta de fantasía, «mihterio» y ciencia ficción, y parecía un buen candidato, ya que por todas partes leía alabanzas al libro en cuestión.
Y pese a que no es mi estilo literario predilecto, ha estado realmente entretenido.
La protagonista, Sira, parece bastante tonta al principio (últimamente está de moda eso de los protas que parecen tontos… igualito que en las series) lo interesante del asunto es que no es siempre igual. Evoluciona, se hace más madura, piensa y todo… A medida que pasa el tiempo y suceden cosas, el personaje va cambiando hasta convertirse en alguien completamente respetable.
El libro se divide en varias partes (que ya no recuerdo exactamente porque lo leí en… marzo? he perdido un poco la cuenta estos últimos meses) que más o menos podrían ser: descenso en picado por estupidez profunda, reflotando poco a poco y más difícil todavía. La última (que corresponde con la época en que Sira es espía. Sí sí, espía) es la parte que, sin duda, más me ha gustado.
Sin embargo, no todo iba a ser bonito. No me gusta el final, porque es uno de esos finales que quedan «en el aire». Básicamente, la historia viene a contar al final diversos finales alternativos casi en plan: Elige tu propia aventura: «Podría haber pasado esto, o esto otro, o esto de mas alla, y no lo vas a saber nunca porque no me decidí por un final concreto y la fecha de publicación se me echaba encima»
Vale, quizás no he sido muy justa con esto último, pero este tipo de finales a mí me enervan un poco… me dan ganas de escribir mi final alternativo!! Vendría a ser:
– Y entonces, nos fuimos todos juntos a una región recóndita de Rusia, donde encontramos a Doc y a su Delorean que habían venido del futuro, nos llevaron al futuro-futuro para echarse unas risas y sin saber cómo, acabamos en un jacuzzi en Alderaan, 3 segundos antes de que explotara. Y entonces sí, fin. Llegaron los de Futurama y rescataron mi cabeza para meterla en un frasco, y de este modo he podido contaros la historia del tiempo que pasamos entre costuras.
¿Veis? no se me puede dejar un final abierto. Hago llorar hasta al teclado con el que escribo…