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Categoría: Recetas (página 1 de 3)

Receta: Brioche casero clásico

¿Por qué pan de brioche casero? El sábado pasado, por la mañana, me apeteció para desayunar pan de brioche en rebanadas, como el que venden vendían en el Alcampo. Durante una temporada estuve en modo adicción con esas rebanadas, y supongo que la nostalgia me vino en forma de hambre. Ese pan de brioche está realmente bueno, sobre todo pasado por el tostador. No necesita nada más… (para qué, si ya lleva a cuestas un kilo de mantequilla). 

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Receta: Pink Lemonade

Ay el verano… qué calor hace leches. Esta noche pasada y hoy han sido agobiantes nivel “Lo habitual en agosto en Zaragoza”. Ya pensaba yo que nos íbamos a librar… (ilusa…)

Estás en el estudio con los ordenadores, con la lengua que parece de trapo pasando calor, y te acercas al frigorífico a por algo refrescante. Pero sólo hay agua, alguna cerveza y … limones. Y aunque podría haberme hecho una cerveza con limón eso era poco aventurero para mí (y hoy ya llevaba una en el cuerpo), así que me he liado la manta a la cabeza y he buscado cómo se hace la famosa Limonada Rosa.

La primera vez (y la única hasta ahora) que la probé fue en la hamburguesería Peggy Sue’s de Zaragoza. @Idranil se pidió esta bebida tan curiosa que realmente sabía a limonada, aunque tenía un color peculiar. Después de la investigación de hoy, puedo decir que hay bastantes maneras de hacer limonada rosa. Mucha gente tira por lo fácil: usan una preparación en polvo, similar al Tang (conocéis el Tang? me siento vieja…). Otros hacen la limonada o la compran ya de botella y le añaden colorante alimentario. Y otros lo mismo pero en lugar de colorante alimentario lo que usan es zumo de arándanos rojos o frambuesas. La versión con las frambuesas debe estar de muerte.

Como esta tarde tocaba hacer la compra, he optado por probar con el zumo de arándanos con grosella y saúco que había en el súper… y el resultado no está nada mal (aunque @Pryrios prefiere la limonada “sin manchar” en su versión amarillita)

Pink Lemonade (Limonada Rosa)
Raciones 6
Una refrescante limonada con un toque de color natural.
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Tiempo de preparación
20 min
Tiempo de cocción
15 min
Tiempo total
1 hr
Tiempo de preparación
20 min
Tiempo de cocción
15 min
Tiempo total
1 hr
Ingredientes para el sirope
  1. 1 cup de azúcar
  2. 1 cup de agua
  3. 3 o 4 tiras de pieles de limón
Ingredientes para el resto
  1. 3 cups de agua
  2. 1 cup de zumo de limón recién exprimido (en mi caso han sido tres limones)
  3. Unas gotas de zumo de arándano rojo
Preparación
  1. Colocamos en un cazo la cup de azúcar y la de agua junto con las pieles de limón y removemos un poco hasta que el azúcar ya no se disuelva más. Encendemos el fuego a nivel medio y lo dejamos así entre 15 y 20 minutos, vigilando que no llegue a hervir (sólo que haga algún "chupchup")
  2. Por otro lado cortamos y exprimimos los limones, hasta que tengamos aproximadamente un cuarto de litro de zumo de limón.
  3. Colocamos el zumo exprimido junto con el resto del agua y removemos.
  4. Añadimos el sirope a la mezcla de zumo y agua. Probamos y corregimos de azúcar si es necesario (si está demasiado dulce añadiríamos más limón y si está demasiado ácido, azúcar)
  5. Para darle el toque rosa bastan unas gotas de zumo de arándanos rojos en el vaso de quien quiera su limonada rosa. El arándano rojo está de moda últimamente, así que seguramente lo encontrarás en tu supermercado habitual.
Presentación
  1. Dejar enfriar mínimo media hora en la nevera. Servir bien frío, con hielos y una pajita :D
Notas
  1. 1 cup = 256.59ml (aproximadamente un cuarto de litro, tampoco hay que ser quisquilloso)
Adaptado de Elise Bauer
Adaptado de Elise Bauer
Dispersiones https://dispersion.es/
Mola, eh? Una, que no puede estarse quieta sin probar algo nuevo técnicamente en el blog cada dos por tres. Eso sí, tengo que meterle mano a este plugin y habilitarle las traducciones porque mola un montón esto de las tarjetitas de recetas.

¡¡Empieza mi semana de vacaciones, por cierto!! A ver si le meto algo de curro al blog, si el calor me deja. ¡Ya lo tengo! ¡Beberé limonada mientras escribo! xD

Receta: Madalenorros de limón

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Esto de la constancia lo llevo realmente mal. Podría empezar a poner mil excusas: que si el calor, que si el cansancio, que si esto, que si lo otro… Simplemente este mes no tenía ganas de ponerme a hacer fotos y escribir posts, porque cosas sí he hecho. Excepto el Reto Pinterest de Junio. Lo intenté, hasta fui a por pintura para telas… pero ni encontré pintura ni encontré telas. Un fracaso. A ver si para el siguiente lo tengo más fácil.

Una de las cosas que he hecho ha sido probar ya unas cuantas veces el nuevo trastito: en un par de pizzas, cada una mejor que la anterior, y en un par de hornadas de magdalenas.

Las primeras magdalenas fueron las mini de chocolate y café (es una receta de cupcakes, con mantequilla, pero sin decorar, que particularmente al señor @Pryrios le encantan)

Y las segundas son las que adornan hoy este post: unas magdalenas clásicas de limón. Aunque con lo gordas que han salido, podemos decir que son Madalenorros de limón con la M bien mayúscula.

La receta no la reproduciré hoy aquí porque no ha sufrido cambios respecto a la original, que es la que encontré (una vez más) en Directo al Paladar. Esta vez fui buena y les hice caso en todo, excepto en el tema de moldes que iba con mis bandejitas y mis papelicos de colores :D.

Como nota curiosa, nunca había probado a hacer magdalenas montando las claras a punto de nieve. En casa lo que se suele hacer es juntarlo todo y a correr. Hacerlo como dicen cuesta un ratillo más, pero con la batidora se hace muy rápido y el resultado merece la pena porque quedan muy esponjosas y jugosas.

El horno esta vez se ha portado de unas maneras un poco extrañas. Mientas que en la mitad derecha todas las tandas de madalenas subieron con normalidad, quedando el copete bien redondeado, en la mitad izquierda subían, se les quedaba la parte de arriba plana, y luego terminaban de subir inclinadas cual “Torre de Pizza“, dando un efecto de “madalena sacando la lengua” bastante curioso.

Está mu loca, eh?

Está mu loca, eh?

Sospecho que puede haber sido porque, como los primeros 5 minutos lo ponía a 200ºC, en ese lado izquierdo la temperatura subiera más de la cuenta, ya que es ahí donde empieza la resistencia de arriba del horno. La capa superior se hacía demasiado rápido, y luego lo de dentro subía más lentamente y empujaba la parte superior, haciendo las “lenguas”.

De todos modos queda gracioso y siguen estando igual de ricas aunque sean un poco deformes :)

Receta: Galletas de avena y arándanos

Hace ya unas semanas que hice estas galletas de avena tan morenicas que veis en la imagen, en concreto las hice como postre el Día de la Madre.

La verdad es que se me tostaron demasiado. Pasaron de parecerme que aún les faltaba un poquillo a “nooooooooooooooooooo!! se van a quemaaaaaaaaaaaar!! Fioraquitadeenmedioquetengoquerescatarlas!!”

A mi madre, que es muy buena persona, le gustaron y dijo que, con los días, al ponerse más blandas eran más fáciles de comer. Pero que buenas estaban. Nos fiaremos de su criterio que sabe mucho de esto.

Una vez más, la inspiración para estas galletas ha venido de varias fuentes de Internet, pero la principal ha vuelto a ser una receta de Directo al Paladar: Galletas Completas. Me gusta mucho cómo hacen y explican las cosas en casi todas las recetas y, además, sus posts siempre tienen una muy buena presentación (no como mis churruscaítas de ahí arriba…). He aquí mi interpretación y elaboración comentada del proceso galletil.

 Ingredientes para las Galletas de avena y arándanos

  • 150 g de harina de repostería
  • 60 g de harina integral
  • 60 g de copos de avena (yo los desmigué bastante con las manos para que no quedaran demasiado enteros y la masa no quedara muy grumosa)
  • ½ cucharadita de levadura química
  • 60 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 140 g de azúcar (en mi caso fue azúcar moreno)
  • 1 huevo L
  • 25 g de fruta deshidratada (arándanos rojos esta vez, qué ricos!!)
  • 2 cucharadas soperas de leche desnatada (fue semi desnatada)

Como veis, los cambios en los ingredientes no fueron muchos esta vez respecto a la receta original. Por otro lado, lo que sí que hice fue bañar las galletas en chocolate. Para eso usé chocolate de cobertura para repostería mezclado con chocolate negro del 70% (que a mi madre le gusta que el chocolate sea bien amargo)

Elaboración de las galletas

Esta receta es bien sencilla: Primero hay que colocar las harinas, la avena, la levadura y la mantequilla en un recipiente y se remueve todo bien hasta conseguir migas. Personalmente, encuentro más sencillo realizar esta mezcla con una pala de madera al principio, y después pasar a las manos para terminar de desmigajar todo.

Después se añaden el huevo, la leche y la fruta deshidratada o lo que sea que les quieras poner (también molarían chips de chocolate, melocotón deshidratado, pasas…) y se amasa todo bien.

Una vez lista la masa, vamos calentando el horno a 180º arriba y abajo. Extendemos con un rodillo la bola de masa entre dos hojas de papel de horno, con un grosor de unos 6-7 milímetros. Quitamos la hoja de papel superior y con un cortador de galletas cortamos las formas y las colocamos en una bandeja de horno (que también tendrá su hoja de papel). Con los recortes de las galletas volvemos a formar la bola y volvemos a extender entre las dos hojas. Si la masa se ha ablandado demasiado y cuesta de despegar una vez cortada la galleta, podemos meter la masa un ratito al frigorífico. Por cierto, este es el método de cortar galletas que me enseñó @Idranil , maestra del arte galletil :)

Galletas en la bandeja, sin hornear todavía.

Galletas antes de ser horneadas. Se distinguen los trocitos de arándanos picados y algún que otro copo de avena.

Repetimos la operación hasta que la bandeja esté llena o ya no nos quede más masa que cortar. Horneamos las galletas unos 15 minutos o hasta que empiecen a dorarse un poquito (pero ojo, que la luz del horno es una mentirosa, puede parecer que aún no se han dorado y resultar que sí.

Para la cobertura de chocolate, lo más seguro es derretir la mezcla de chocolates al baño maría, porque si el microondas es muy potente, se puede “freír” el chocolate en su propia grasa y quedar cortado. Me pasó en el primer intento y lo tuve que tirar :(

Una vez que las galletas están frías, sumergimos la mitad en el chocolate, dejamos escurrir el exceso (también se puede untar y/o retirar con una espátula o un palillo chino de madera si no hay mucha cantidad de chocolate disponible) y dejamos enfriar sobre una lámina de papel de horno.

Una vez que el chocolate se ha solidificado… ¡Ya están listas para comer! Aunque si eres impaciente, nada te impide comértelas con el chocolate caliente.

Se conservan bien en un lugar fresco y seco, como dentro de una lata en la despensa/zona-de-las-cosas-del-desayuno. Si sobra masa sin hornear, puede conservarse congelada para utilizar otro día.

Receta: Muffins de miel y especias

Muffin enfriándose en la rejilla :)

Muffin enfriándose en la rejilla :)

El domingo pasado tocó rellenar la lata de los desayunos. Esta vez tocaron Muffins de miel y especias. Quien me conoce sabe que yo muy golosa de chucherías no soy, pero todo lo que sea repostería y dulces más tradicionales me encantan. Y la miel, claro. Hubo una temporada que día sí y día también desayunaba tostadas con miel. Sencillamente me encanta… y un día buceando entre recetas que la usaban, se me ocurrió hacer mi propia versión.

La receta que tomé como base la podéis ver en esta página de BBC GoodFood: Devonshire Honey Cake. Es para un bizcocho, pero en mi casa los bizcochos y las madalenas siempre han sido un poco intercambiables. Luego se me fue la pinza y le empecé a añadir cosas porque me pareció que quedaría bien. La verdad es que a mí me ha gustado la variante, pero para la próxima intentaré sustituir la mantequilla por aceite de oliva a ver qué tal sale.

Ingredientes

  • 250g de miel. En este caso concreto utilicé una miel del Alcampo (frasco de 1kg de marca “manita”). Ya que iba a calentarse y pasar por el horno y era un experimento que bien podía salir rana, no iba a utilizar la miel buena… Aún así no tiene para nada mal sabor.
  • 225g mantequilla sin sal
  • 100g azúcar moreno. Es posible que en el próximo intento lo elimine, me parece que la miel ya le da suficiente dulzor.
  • 3 huevos
  • 350g harina de repostería
  • Medio vaso de té negro. Vamos, lo que sería la infusión de una bolsita pero concentrado en medio vaso de agua, para no aguar demasiado la masa.
  • 1 pizca de mezcla de especias. Podéis consultarla en este post de Alma Obregón. Tenía un poco en un bote de cristal de mi intento fallido de hacerlos.
  • 1 sobre (15gr) de levadura en polvo

Cómo hacer Muffins de miel y especias

¡A formar!

¡A formar!

Como dice la receta base, calentamos en una olla la mantequilla junto con la miel y el azúcar a fuego medio-bajo, y vamos removiendo hasta que todo se derrita y se unifique la textura del líquido. Personalmente, yo no dejé que llegara a hervir porque no me pareció necesario…

Se deja enfriar un buen rato. La mezcla mantiene bastante el calor, así que tardará en enfriar. El objetivo de que enfríe es que al echar los huevos ya batidos, no se conviertan instantáneamente en hilillos de tortilla.

Una vez que esté templado, unimos los huevos a la mezcla y batimos bien hasta que vuelva a ser homogéneo.

Pasamos la mezcla a un cuenco grande donde haremos la masa. Poco a poco vamos incorporando la harina tamizada, intentando que no haga grumitos. La mezcla final no ha de ser muy espesa, sino con una textura más bien cremosa.

El horno lo precalentamos a 160ºC. Si hacemos muffins de tamaño normal probablemente será suficiente con 20 minutos. Será menos si usamos cápsulas mini (para mi, un par de minis son la medida perfecta para el desayuno a las siete y media de la mañana… a no ser que quede pizza de la noche anterior, en ese caso me la zampo).

Que me voy del tema.

Si en lugar de hacer muffins queremos hacer un bizcocho, el tiempo de cocción probablemente se alargue incluso hasta los 50 minutos. Para conseguir un bizcocho bien cocido y sin percances, hay que tener en cuenta dos cosas:

  1.  No abrir el horno antes de que haya terminado de subir y se haya empezado a dorar un poco
  2. El bizcocho estará hecho cuando, al introducir un palito (de madera o metálico) éste salga limpio.

Esta receta dio de sí para 12 muffins tamaño normal, 14 mini muffins y un bizcocho de unos 18cm de diámetro. Vamos, que salió un montón de masa. Casi me cargo el bizcocho por las prisas. Cuando lo saqué la primera vez estaba líquido por dentro y ya pensaba que lo había perdido… pero no! Sobrevivió y bien bueno que está.

¿Alguien tiene por ahí alguna idea sobre qué más hacer con miel? Acepto sugerenciassssss :D